Hola traveller! Hoy quiero hablarte de uno de esos destinos que me han robado el corazón… Marrakech. Y es que Marrakech no se visita, se vive. Desde que aterrizas, los sentidos se disparan: el aroma a especias en el aire, el barullo del tráfico, las bocinas… ese estrés emocionante que te invade al cruzar las calles… ¡Marrakech te cala desde el minuto cero!

Y como quiero que lo vivas con toda la intensidad que merece, te he preparado esta guía de 17 cosas que ver y hacer en Marrakech, combinando los clásicos que no te puedes perder con rincones algo menos conocidos que te ayudarán a conectar con la esencia más auténtica de la ciudad roja.

Si es tu primera vez en la ciudad, prepárate para un choque cultural fascinante. Y si repites, ya sabes que cada rincón esconde algo nuevo que ver, probar o sentir. Así que aquí tienes todo lo que necesitas para hacer de tu viaje a Marrakech una experiencia inolvidable. ¡Vamos allá!

17 planes imprescindibles que ver y hacer en Marrakech

1. Perderse por la medina y regatear en sus zocos

No hay mejor forma de empezar tu viaje a Marrakech que perderte, literalmente, por su medina. Ese laberinto infinito y vibrante donde la vida parece más acelerada. Cada callejuela es un universo. Verás talleres de artesanos, puestos de lámparas, alfombras, cuero, babuchas y especias.

Sus zocos parecen el escenario de una película. Hay algo en cómo entra la luz por las calles que hace que todo se vea más vivo, como si alguien lo hubiese planeado así a propósito. Cada calle nueva es una sorpresa y, aunque lo más probable es que te desorientes, es parte del encanto. Déjate llevar, observa la vida local y prepárate para el arte del regateo.

Que no te dé apuro regatear en los zocos de la medina. Aquí es una costumbre. Pero hazlo con una sonrisa y con picardía. Deja que el comerciante te diga su precio, y no te cortes en ofrecerle hasta una tercera parte. Al final, llegaréis a un acuerdo intermedio. Eso sí, si ves que él no cede y a ti no te convence el precio, di que no con elegancia y amabilidad y vete.

✈ Consejo: No tengas miedo a salirte de las calles más turísticas, pero guarda la ubicación de tu alojamiento en Google Maps… por si acaso.

2. Visitar la Madrasa Ben Youssef

Se trata de una de las joyas arquitectónicas de Marrakech. Esta antigua escuela coránica es una muestra perfecta del arte islámico: patios de mármol, inscripciones en árabe, mosaicos y una paz que contrasta con el bullicio exterior. Si te gusta la fotografía, este lugar es para volverse loco. Piérdete por sus habitaciones secretas y sus ventanas de perfecta simetría.

✈ Consejo: Si buscas una buena foto (o visitarlo tranquilamente), ve a primera hora o justo antes del cierre para evitar grupos grandes.

madrasa ben youssef marrakech

3. Tomar uno de los mejores cafés del mundo en Dar el Bacha

Dar el Bacha es uno de esos lugares donde la elegancia y el aroma del café se encuentran. Es otra de las cosas que ver en Marrakech. Este antiguo palacio transformado en museo que, tras deslumbrarte con sus jardines y columnas, te encuentras una sorpresa: Bacha Coffee, una cafetería de estilo art déco donde puedes probar cafés de origen de más de 30 países. Ambiente refinado, elegante e instagrammeable, y el café… delicioso.

También hay una tienda para llevarte un paquetito de café recién molido a casa.

Puedes reservar la visita a Dar El Bacha y a la Madraza Ben Youssef en un tour combinado aquí.

Consejo: La entrada a Dar El Bacha es independiente a la cafetería, por lo que una vez sepas cuándo lo vas a visitar, procura reservar mesa en Bacha Coffee para no quedarte sin sitio. (Nosotros no lo tuvimos en cuenta y había una lista de espera de 2 horazas!)

café dar el bacha marrakech

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4. Relajarse en el Jardín Secreto

En medio del bullicio de la medina, Le Jardin Secret es un remanso de paz. Restaurado con mimo, este jardín islámico del siglo XIX combina arquitectura tradicional, canales de agua, palmeras y plantas exóticas. Es ideal para pasear con calma y respirar profundamente.

No olvides tomarte un té de menta desde su terraza para tener unas mejores vistas del Jardín. 😉

el jardín secreto marrakech (1)

5. Recorrer el barrio Judío (el mellah) y su zoco

Fuera de la zona más turística, el barrio de el Mellah guarda otra cara de Marrakech. Calles estrechas y rojas, casas semi destruidas, aun con la huella que dejó el fatídico terremoto del 2023. Una vida mucho más tranquila y solitaria. Gente local entrando en sus casas con las bolsas de la compra…

Aquí vivió la comunidad judía durante siglos, y todavía se conserva su sinagoga. En el mercado local verás más productos del día a día (aceitunas, frutos secos, especias…) y menos souvenirs. Aunque cada vez es una zona más conocida, todavía guarda su esencia más auténtica.

Nosotros compramos las especias en el Zoco de las Especias de El Mellah y nos salió a mejor precio que en la Plaza de las Especias que hay cerca de la Jmaa el-Fna.

✈ Consejo: Aunque el barrio judío es una zona menos turística, evita comprar o comer en la plaza principal “Place des Ferblantiers”, ya que aquí sí que hay precios más inflados.

qué ver y hacer en Marrakech - el mellah barrio judio

6. Visitar el Museo de la Fotografía

Si te fascina la fotografía como a mí, o simplemente descubrir cómo eran antiguamente las ciudades, este museo te va a encantar. En él encontrarás fotografías en blanco y negro de finales del siglo XIX y principios del XX, retratos, escenas cotidianas y vistas de ciudades antes de que llegara el turismo.

Pero no sólo encontrarás fotografía aquí, también hay una coqueta terraza en su azotea para tomar un té con vistas a Marrakech, ¡es de los rincones secretos mejor guardados!

7. Descubrir el Palacio el Badi

Hoy son un conjunto de ruinas, pero en su tiempo fue uno de los palacios más impresionantes del planeta. De hecho, fue considerado como una maravilla del mundo islámico. Palacio El Badi fue construido por el sultán Ahmed al-Mansur en el siglo XVI, (con planos similares a la Alhambra de Granada) y aún conserva su grandeza: patios enormes, estanques, muros de adobe y cientos de cigüeñas que anidan en lo alto.

La visita comienza en el piso subterráneo y alberga una buena colección de fotografías de Marruecos en la antigüedad. Es otro de los imprescindibles que ver en Marrakech, ¡es uno de nuestros lugares favoritos y no aparece en todas las guías! ¡Apúntatelo! 😉

✈ Consejo: Lleva protección solar, no hay sombra.

palacio el badi marrakech

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8. Visitar las Tumbas Saadies

Este complejo funerario fue construido durante la dinastía saadí en el siglo XVI como homenaje a los miembros de la familia real. A pesar de su gran importancia, las tumbas fueron olvidadas durante siglos, cubiertas por la maleza y la arena, hasta que fueron redescubiertas a principios del siglo XX.

Lo que encontrarás al cruzar sus puertas es una auténtica joya arquitectónica. El lugar tiene una atmósfera única de tranquilidad, como si el tiempo se hubiera detenido. Los jardines y las columnas enmarcan cada una de las tumbas, creando un ambiente solemne, pero al mismo tiempo relajante.

✈ Consejo: Aunque las Tumbas Saadíes están bastante cerca de otros puntos turísticos, como la Mezquita Kasbah, no están bien señalizadas. Es fácil pasar por alto la entrada, por lo que te recomendamos preguntar o contratar un guía local. Aquí te dejo una opción de actividad para visitar las tumbas que combina varios lugares.

9. Cruzar Bab Agnaou

Las murallas de Marrakech son un símbolo de la ciudad y Bab Agnaou es una de sus puertas más imponentes. Data del siglo XII y da acceso al barrio de la Kasbah, donde están las Tumbas Saadíes y la Mezquita Kasbah.

Si no sabes qué hacer en Marrakech, te recomiendo un recorrido por las afueras de su muralla. Especialmente por la zona de Bab Agnou, es una buena parada para admirar la arquitectura almohade y hacer fotos muy pintorescas. Eso sí, cruzar la calle para ver la puerta con una buena perspectiva puede ser todo un reto debido al tráfico que hay. ¡Ten ojos hasta en tu sombra!

10. Probar un Hamman tradicional

Si quieres vivir la experiencia de un hamman, busca uno local. Los hay para todos los gustos: desde los más tradicionales que frecuentan los marroquíes hasta los más turísticos con opciones de spa. El ritual es bastante completito: vapor, exfoliación (intensita, por cierto) y un buen masaje. Dicen que sales como nuevo. Yo no soy mucho de estas cosas pero a la gente le suele gustar.

Si eres de los que les gusta vivir estas experiencias, probar un hamman es otra de las cosas que hacer en Marrakech imprescindibles.

11. Visitar el Palacio de la Bahia

El Palacio de la Bahía es uno de los más bonitos de Marrakech. Está lleno de mosasicos, patios con naranjos y techos de madera tallada. Puedes pasear por sus salas imaginando la vida palaciega de la época. Es una parada perfecta para huir del bullicio de la medina y empaparte de historia (y hacerte alguna que otra foto con encanto).

palacio de la bahía marrakech

12. Explorar los Jardines Majorelle

Están a las afueras de la Medina y fueron diseñados por el artista francés Jacques Majorelle, y más tarde fueron propiedad del famoso diseñador Yves Saint Laurent. Quien le dio la fama que hoy tiene.

Si bien es cierto que, para mí, no representa la verdadera esencia de un jardín marroquí, estos jardines son un oasis de calma y color. El azul intenso del edificio principal, el verde de los cactus y el sonido del agua crean una atmósfera única. Además del jardín, también se puede visitar el Museo YSL.

La entrada al Jardín Majorelle no es barata, y se recomienda comprarla con antelación. Plantéate esta visita si tienes tiempo de sobra en Marrakech, si no, desde mi punto de vista es bastante prescindible.

jardin majorelle marrakech

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13. Visitar una curtiduría

Las curtidurías en Marruecos son bastante curiosas. Se trata de talleres con grandes tinajas de piedra llenas de pigmentos naturales donde aún hoy se curten las pieles de forma artesanal.

Acercarte por allí no es del todo agradable: el olor es muy fuerte. De hecho, cuando entras te dan una ramita de menta para que la huelas y así evitar el mal olor.

También puede resultar bastante incómodo porque al acercarte a la zona mucha gente quiere guiarte con el fin de llevarse una comisión. Y, después, te sientes presionado para ir a una tienda a comprar. Puedes no comprar, pero entonces te pedirán un donativo por haberte hecho la visita a la curtiduría.

curtidurías en marrakech

Pongo las curtidurías en este listado porque me parece muy curioso ver el proceso de elaboración de la piel. Pero también debo decir que las curtidurías de Marrakech no son las más impresionantes. Seguramente si ya has visto las de Fez o alguna otra ciudad de Marruecos puedas ahorrarte esta visita.

Al igual que si prefieres evitar situaciones incómodas, también es mejor obviarlo… Pero si finalmente vas, que no te sorprenda ni te asuste, es su forma de ganarse la vida allí así que debes estar dispuesto/a a dar un pequeño donativo.

14. Haz un curso de cocina marroquí

¡Una experiencia que recomiendo al 200%! Si tienes tiempo, no dudes en contratar un taller de cocina marroquí. Esto es algo que debes hacer en Marrakech sí o sí. Y te digo si tienes tiempo porque te lleva toda la mañana. Pero justamente por eso, merece mucho la pena. El curso es muy completo.

Nosotros contratamos un taller de tajín de pollo y otro de verduras, briwats de verduras, té de azafrán y zumo de frutas. Fue una experiencia súper inmersiva donde nuestro profe nos guiaba en todo momento en los procesos de elaboración. Y así, pasito a pasito, terminamos haciendo el mejor tajín que hemos probado en Marruecos. Porque lo mejor es que… ¡luego te comes el menú completo! Así que es una experiencia 2×1.

curso cocina mararoqui

15. Contemplar el atardecer desde una terraza con vistas a Jemaa el-Fna

Jemaa el-Fna es el corazón de Marrakech. Un absoluto caos organizado lleno de vendedores ambulantes de cuero, zumos, juguetes… e incluso encantadores de serpiente. Por la noche, todavía se anima aún más. Pequeños grupos de músicos y cantantes, gente bailando, juegos en la calle… y el aroma de la comida callejera empieza a invadir todo el ambiente.

Para ver este contraste de día y noche, te recomiendo que vayas a una terraza a ver el atardecer. Llega por la tarde a Jemaa el-Fna, pasea por la plaza y, una horita antes del atardecer, súbete a una de las innumerables terrazas que la rodean. Pilla buen sitio, pídete un té de menta y unas pastas marroquís y déjate seducir por la puesta de sol, con la Mezquita Koutubia de fondo. ¡Un auténtico espectáculo!

Al terminar, vuelve a la plaza y disfruta del ambiente nocturno y la vida marroquí en estado puro. ¡PLANAZO!

atardecer en Marrakech

16. Dormir en un riad con encanto

Si vas a viajar a Marrakech debes alojarte en un riad sí o sí. Los riads son casas tradicionales de Marruecos reconvertidas en pequeños hoteles boutique. Están en plena medina y conservan su esencia: patios interiores, fuentes, azulejos de colores, jardín, algunos tienen piscina interior… Se respira una paz y tranquilidad ahí dentro que nunca imaginarías el bullicio que hay al traspasar la puerta de la calle.

La mayoría incluyen desayunos súper completos: huevos, tostadas, crepes, mieles, mermeladas, frutas, crema de cacahuete y bollitos… y el té, que no puede faltar. Puedes disfrutarlos en sus patios o sus terrazas con vistazas.

Así que si eres más de ir a resorts, te recomiendo que en Marrakech te dejes llevar y te alojes en un riad tradicional. La atención cercana y su amabilidad, te harán sentir como en casa.

Te dejo por aquí mi riad favorito de Marrakech.

dónde dormir en marrakech

17. Hacer una escapada al desierto de Agafay

Si no tienes tiempo de viajar al desierto del Merzouga durante tu viaje a Marruecos, pero sí tienes algún día de sobra en Marrakech, te recomiendo que pases una noche en el desierto de Agafay.

Está a tan solo una horita de la ciudad y es una alternativa estupenda. No es un desierto de dunas, de arena fina, etc. Es más bien un desierto de rocas, pero el entorno y el paisaje también es muy bonito, sobre todo al atardecer.

Hay muchas excursiones a Agafay donde te incluyen el transporte, cena con espectáculo y alojamiento bajo las estrellas. Aunque si lo prefieres, en mi asesoría de viajes también puedo recomendarte un guía local de mi confianza para que la excursión sea totalmente personalizada.amanecer en el desierto del merzouga

Y como anotación final… recordarte que Marrakech no se visita, se vive. Deja margen a la improvisación, a dejarte sorprender. Acepta ese cambio de ritmo, ese ruido, ese tráfico, esas gentes insistentes en que les compres… Es la esencia de Marrakech y, cuando lo asumes, el viaje se convierte en algo mágico.

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NAIARA BOTÍA

Publicista de formación y viajera por pasión. Soy asesora de viajes y creadora de contenidos freelance. Me gusta viajar conectando, en familia y en el destino. No concibo un viaje sin cámara en mano y así lo plasmo en mi blog de viajes www.modotraveller.com

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