Subida al Preikestolen desde nuestra cabaña en Lysefjord

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Hola travellers! Volvemos con el último capítulo de esta mini serie de Noruega. Oslo nos sorprendió muy gratamente pero lo que íbamos a ver a continuación nos dejó completamente sin palabras… Dormimos en una cabaña de madera en un fiordo e hicimos la subida al Preikestolen. ¡Una experiencia única!

Dormir en un fiordo

Volamos hasta Stavanger y allí alquilamos un coche para llegar a nuestra cabaña ubicada en Bersagel, a orillas de un fiordo cerquita de Lysefjord. El fiordo que preside el famoso Preikestolen y su Pulpit Rock.

Cogimos una cabaña de madera de las típicas noruegas. El enclave era absolutamente precioso. Naturaleza, tranquilidad, paz… Verde, mucho verde y las aguas del fiordo bañando la orilla. Allí, habían varias barquitas y no pudimos resistirnos a remar por el fiordo a nuestras anchas.

Debo confesar que me daba un poco de yuyu. Estaba anocheciendo y no se veía nada a través del agua. Estaba completamente oscuro. Remamos una distancia prudencial hasta que encontramos una roca enorme. Rafa escaló descalzo las punzantes rocas y se lanzó al agua. Ese agua que acuchillaba la piel de lo fría que estaba. ¡Menuda locura! Por suerte salió ileso y regresamos sanos y salvos.

Tras el agradable y “tenso” paseo en nuestra barquita, volvimos a la cabaña para preparar la cena. Había sido un día largo y al día siguiente nos tocaba otra aventura: la subida al Preikestolen.

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Navegando por Lysefjord

Al día siguiente nos levantamos temprano y fuimos en coche hasta el embarcadero de Lysefjord. A pesar del mal tiempo, fue el paseo en coche más bonito que he visto nunca. Mucho verde, rocas, agua… y ese aire tenebroso que le daba la niebla bajando entre las montañas.

Subimos al ferry y recorrimos Lysefjord. El fiordo tiene 42 km de longitud y unos 422 metros de profundidad. ¡Ahí es nada! El trayecto dura alrededor de dos horas, pero el paisaje es alucinante. Si no fuera por las escasas casitas de madera de colores que se podían ver en las orillas del fiordo, diría que nadie antes había pisado ese lugar.

Desde el barco también se puede apreciar la montaña Kjerag. De unos 1.100 metros de altitud, es famosa por su roca suspendida entre dos paredes de la montaña. Mucha gente sube allí a hacerse fotos. Y aunque me hubiera encantado subir a verlo (el paseo es de unas 6 horas), dudo mucho que me hiciera la foto. ¡Imagina subirte a una roca redonda colgando a más de mil metros de altura!

También pasamos por debajo del famoso Pulpit Rock, la popular roca sobresaliente del Preikestolen. Pero debido al mal tiempo nosotros no pudimos ver ninguna de las dos desde el barco. Pero lo que había bajo las nubes tampoco estaba nada mal. Innumerables cascadas, flora y fauna encontrábamos durante el trayecto.

Al final del recorrido, el ferry nos dejó en la otra punta del fiordo y desde allí cogimos el coche hacia Preikestolen.

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Subida al Preikestolen (Pulpit Rock)

Llegamos hasta la base del Preikestolen. Un lugar que parece sacado de un cuento. Varias cabañas de madera frente a un enorme lago daban el pistoletazo de salida hacia el Púlpito (Pulpit Rock). Allí también hay un albergue con varias opciones para dormir.

No tuvimos suerte y ese día nos hizo mal tiempo (y eso que fuimos en agosto). Hacía bastante frío. Llovía y había mucho viento. El paisaje se veía precioso con la niebla, pero impedía la vista más esperada de la jornada. El fiordo desde el Pulpit Rock. Rafa y nuestro amigo Héctor sí que hicieron la subida al Preikestolen a pesar del temporal. Pero mi amiga Jessica y yo no llevábamos ropa adecuada e íbamos a pasar mucho frío para una recompensa inexistente. No ver absolutamente nada desde allí arriba. Así que preferimos tomarnos un chocolate caliente frente al lago del Preikestolen. Que tampoco estaba nada pero que nada mal.

Fue una pena no tener más días para intentarlo de nuevo porque el lugar es una maravilla. Aunque el camino hacia el Púlpito es tan mágico como complicado. El trayecto dura unas 3 horas (ida y vuelta) y se sube por zonas muy rocosas, casi en escalada. Pero otros tramos te dan un respiro y son más llanos, marcados por pequeños senderos para facilitar el paso. En buenas condiciones climatológicas merece bien la pena.

Gracias a la valentía de Rafa podemos mostrar estas imágenes súper bonitas. Y a mí me queda el convencimiento de que volveré para subir allí arriba y ver en todo su esplendor el maravilloso Lysefjord desde el Pulpit Rock.

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Subida al Preikestolen desde nuestra cabaña de madera en Lysefjord

Os dejo con el vídeo de nuestra experiencia y, además, podréis ver nuestra visita relámpago al puerto de Stavanger antes de regresar a España, donde descubrimos la concrentración de casas de madera más grande de Europa.

Después de esta experiencia puedo afirmar que la mejor manera de conocer los fiordos noruegos es hacerlo de esta manera. Durmiendo directamente allí en una cabaña al más puro estilo noruego. ¡Una auténtica experiencia!

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2 comentarios

    1. Hola chicos! Síii, el sitio es una maravilla. La niebla también le daba su encanto al lugar. Aunque fue una pena no poder ver el fiordo desde el Pulpit Rock. Pero bueno, tenemos excusa para volver. jejej. ¡Muchas gracias por el comentario! Besitos!

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